- ¿Bueno, y tu qué quieres este año?
+ ¿Qué quiero? Pues lo que quiero está muy lejos de mi alcance.
- ¿Por qué? ¿Es muy caro?
+ Sí. Muy muy caro. Tan caro que ni puedo decirte el precio.
- ¿Y eso?
+ Porque unas navidades al lado de la persona que quiero, no tienen precio.
- ¿Me estás diciendo que dependes de una sola persona que seguramente ni merecerá la pena para estar feliz?
+ Sé que suena algo estúpido, pero sí.
- ¿Pero qué te ha pasado? Tu eras la que decías que eramos pequeñas para estar comiéndonos la cabeza y estando tristes por un tio. ¡Que no valía la pena! Que no dependemos de un tio para estar felices, que nos bastamos con nosotras mismas y nuestros amigos.
+ Sí. Lo dije y seguramente lo volvería a decir. Al igual que digo otras miles de cosas. ¿Crees que no es lo que pienso? Sé que debería ser así, pero por ahora, yo no soy la que decido de quién o no me enamoro.
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